miércoles, 24 de octubre de 2007

Enseñanza e Interés

He escuchado muchas veces que no hay nada más satisfactorio que ser capaz de enseñar algo a alguien; que aquello que transmites se queda grabado para siempre en la otra persona. El placer de educar y poder dedicarse a construir el tan anisado otro mundo posible empieza en las manos de los educadores de las generaciones futuras. Por eso debemos contar con los mejores maestros.

Pero tantas veces como he escuchado hablar sobre las mieles de la educación, he sufrido sus amargos sinsabores. No hay nada más insatisfactorio que hablar a quien no quiere escucharte, que educar a quien no quiere aprender, que enseñar a quien no quiere ser enseñado. Una parte, -a la que cada día, amargamente, considero más amplia-, de las generaciones futuras no quiere escuchar, no está dispuesta a ser enseñada. La impotencia es entonces la sensación que invade al educador. Y no es problema de que no se hable la misma lengua o no se sepa transmitir, créanme que no. Tenemos jóvenes sordos ante la educación, ciegos ante el esfuerzo, y mudos ante un futuro que consideran resuleto como todos los días que han vivido hasta hoy. Ninguno de ellos ha oído nunca "La Edad del Porvenir", ni muestran ningún interés por ello.

Y por primera vez tengo miedo de que será de muchos de ellos mañana.

Mientras, no me queda más remedio que sentirme tan perdido como una hormigonera de lunares en la gran ciudad...

miércoles, 17 de octubre de 2007

No todos


Hay cosas que parecen lo que son pero no son lo que parecen. No todo el oro reluce ni todo lo que reluce es oro. No todas las torres de Manhattan cayeron en Septiembre ni todos los Septiembres quedaron sepultados bajo torres de acero y hormigón. No todos.

Aquí hay dos, gemelas sin Septiembre, sobre uno de los lagos de Central Park.

domingo, 14 de octubre de 2007

Binomio Allen-New York


No tengo muy claro si Nueva York es la obsesión cinematográfica de Woody Allen o el propio Allen lo es de la ciudad. Pero lo que es seguro es que siempre resulta el escenario natural para todas sus películas, aunque últimamente haya cambiado a otros lugares.

Esperando que el hijo prodigo vuelva a casa, a esta gran casa, os dejo una de las vistas desde Central Park. Seguro que os suenan estas torres.

martes, 9 de octubre de 2007

Si se callase el ruido



"Si se callase el ruido, oirías la lluvia caer". Forma parte de una de las canciones del nuevo álbum de Ismael Serrano, "Sueños de un hombre despierto", que aprovecho hoy para recomendaros.

En montones de ocasiones y de sitios uno desea que se calle el ruido, que se apague todo lo que timbrea nuestros oídos y confunde a nuestra cabeza.

En Nueva York, lejos del ruido político-social del que trata la canción, queda el ruido del tráfico que día a día ahoga a la ciudad.

Pero hay un lugar donde el ruido pierde la batalla, se calma, y se puede disfrutar de la lluvia y de otro punto de vista de New York diferente: Central Park.

Empieza aquí otra serie de "pics" de este maravilloso parque.

jueves, 4 de octubre de 2007

Postcards from NY (VII)


Espero que ninguna de las personas de estas fotgrafías se reconozca y le de por exigirme unos dólares por derechos de imagen. Espero que a ninguno le importe haber quedado congelado en el tiempo, que no se arrepienta de haberse parado en esa tarde de domingo. Espero que sigan mirando al cielo, leyendo el periódico, paseando de la mano. Espero que no echen de menos la intimidad que les robó mi cámara. Espero que pronto, muy pronto, vuelvan a encontrarse en el parque.

martes, 2 de octubre de 2007

Postcards from NY (VI)


El lunes estuvo cerrado por descanso (por el vuestro, se entiende). Y en esta mañana de Otoño atormentando, todos, pájaros y alguna que otra pájara, mojados hasta los huesos (otra vez Quique, "Pájaros Mojados") nos hacemos unos largos para llegar a trabajar.

Esta mañana leía una noticia en el periódico que hablaba de cómo la ciudad de Nueva York ha rechazado los fondos de la administración Bush para luchar contra las ETS y los embarazos no deseados utilizando como única medida la promoción de la abstinencia. Ahora, a los neoyorkinos les va a costar algún que otro dólar solucionar estos inconvenientes, pero seguro que lo hacen con medios mucho más producitivos. Menos presupuesto para parques, pero más para los habitantes que los ocupan.