No tengo muy claro si Nueva York es la obsesión cinematográfica de Woody Allen o el propio Allen lo es de la ciudad. Pero lo que es seguro es que siempre resulta el escenario natural para todas sus películas, aunque últimamente haya cambiado a otros lugares.
Esperando que el hijo prodigo vuelva a casa, a esta gran casa, os dejo una de las vistas desde Central Park. Seguro que os suenan estas torres.

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